Siempre serás mi do mayor


Noni García comenzó esta novela en un momento importante de su vida, durante el Máster de escritor profesional de José de la Rosa. Tuve el privilegio de ser la encargada de mentorizarla, de leer capítulo a capítulo una historia que durante cuatro meses vi crecer. Supone un antes y un después en la vida literaria de la autora.

Sin perder esa esencia que te saca sonrisas en los momentos menos inesperados, te lleva de la mano por un recorrido de emociones donde el llanto, la emoción y el amor en todos sus aspectos llenan cada página de la novela.

Una obra coral, con tantos personajes secundarios que te adentra en un mundo que te atrapa y no te suelta hasta que llegas a la última página y te deja con ese sabor de boca de resaca literaria.

Sin duda, es uno de esos libros que debes leer y releer de vez en cuando, porque es un cántico al amor de bueno, del bonito, pero también es una historia de superación, de amistad, de malos (muy malos al estilo Noni), del amor familiar, del amor de juventud. Tiene tantas cosas bonitas que en cada página te sorprende, suspiras, te emociones, ríes y lloras. Enhorabuena a la autora.


Sinopsis:

—¡Que te vayas!

—Reme, por favor, tienes que escucharme, no nos hagas esto —me implora, intenta acercarse y siento ganas de matarlo.

—Aléjate de mí. —Matarlo y comerme sus vísceras con cuchillo y tenedor—. No quiero volver a verte, no te quiero cerca de mí, eres lo peor que me ha pasado en la vida… Y te odio, te odio como jamás he odiado a nadie, porque ahí no solo está enterrado mi hermano, sino la mitad de mi corazón.

¿Has tenido alguna vez la certeza de que alguien es la persona perfecta y, sin embargo, jamás podrá serlo?

—¡Fue un accidente! —me dice con mirada suplicante.

¿Cómo perdonarlo? Creo que nunca podré.

—Un accidente que le costó la vida a mi hermano, en un coche que tú conducías. Tú lo mataste, y eso es algo que no voy a perdonarte nunca, porque nada ni nadie me lo devolverá.

—Reme…

—Vete de una vez, Adrián, y no vuelvas a buscarnos ni a mí ni a mi familia, porque tú también moriste para nosotros ese día. ¿Has tenido alguna vez esa certeza? Porque es lo peor que puede sucederte.

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Julen